Por: Muchos creen que lo que dice y hace Pekerman es palabra de Dios y no es así. Falta crítica.
Es cierto que el proyecto Pekerman apenas está comenzando. Es cierto que el argentino apenas está conociendo al plantel. Y es cierto que no hay que hacer drama por una derrota y un mal juego y creer que Colombia está fuera del mundial. Todo eso es cierto. Pero también es cierto que todo lo que hace y dice Pekerman no es palabra de Dios y que se debe ser crítico, con argumentos y responsabilidad, con los procedimientos, fundamentalmente deportivos, del argentino. Hay mucho arrodillado (léase dirigentes, aficionados y periodistas), a quienes lo único que les falta es prenderle velas al técnico argentino y que ante la crítica ponen por delante el falso argumento que hay que dejarlo trabajar, como si algún crítico de la gestión Pekerman se lo hubiera impedido. Hasta donde yo tengo entendido a Pekerman nadie le ha parado el bus donde se transportan los jugadores del hotel de concentración al sitio de prácticas, nunca le han negado el préstamo de los escenarios deportivos, nadie le ha escondido los balones, nadie le ha parado un entrenamiento, etc. Entonces no entiendo porqué hablan de no dejar trabajar a Pekerman.
Como dije que es necesario ser crítico y no creer con los ojos vendados que todo lo que hace y dice Pekerman es palabra de Dios, voy a exponer una serie de argumentos que retratan la situación.
La línea de 5 en defensa con la que quiere jugar Pekerman perjudica a Colombia. Afirmo que quiere jugar con línea de 5 no porque él lo haya dicho sino porque la situación pasó de ser eventual y circustancial a constante y al convertirse en constante se puede concluir que el técnico argentino exige ese comportamiento a los jugadores. Ante México en Miami, aunque en menor escala, Sánchez se sumó por el centro a Zúñiga, Perea, Mosquera y Armero; línea de 5. Ante Perú, lo hizo Cuadrado por derecha. Y ante Ecuador volvió a hacerlo Sánchez.
En ambos casos, línea de 5. Siempre, en no posesión, 5 atrás, 4 por delante de la defensa y 1 en punta (es decir 5-4-1). La dificultad radica en que cuando un jugador del centro del campo, de manera decidida y por solicitud de su entrenador, se suma a los defensas, por efecto dominó todo el resto del equipo, volantes y delanteros, se ve obligado a replegar, lo que resulta peligroso y dificultoso a la vez.
Peligroso porque siempre lo es defender tan cerca al portero y porque disputar el partido tan cerca al propio arco obliga a desprenderse más rápido del balón, a no sostenerlo, por el temor que produce una perdida en las cercanías de la portería que se defiende; el jugador, en muchas ocasiones, no arriesga a organizar la salida, a combinar, a tocar y termina cometiendo, por precipitud, muchos errores en el pase o tirando un pelotazo. Y dificultoso porque cuando se tiene la posibilidad de atacar el arco rival queda muy lejos, casi todos los jugadores están muy atrás, y son muchos los metros que hay que salvar para llegar al objetivo.
Esto explica el individualismo de jugadores como Pabón y James; no es que ellos quieran jugarse la individual, es que el comportamiento del equipo en muchas ocasiones los obliga a eso. Además, el gasto energético es mayor.
Y mayor aún si es en la altura, como en Quito. Y aquí va el mensaje para los arrodillados a ‘San’ Pekerman ; a Bolillo Gómez, e incluso a los anteriores técnicos de Colombia (Pinto, García, etc.), le daban con todo y todos los días que porque sus planteamientos eran cobardes y defensivos.
Pekerman resultó ser el papá de los defensivos. Les está ganando de sobra a los anteriores seleccionadores y los arrodillados no dicen nada o por ignorancia, porque no se han dado cuenta del funcionamiento del equipo, o porque de mala fe prefieren ignorarlo. Les quiero decir que el tan criticado y por ‘debajiado’ 4-1-4-1 de Bolillo ejercía la primera presión en el centro del campo o en tercio medio ofensivo (campo rival) porque el mediocentro Carlos Sánchez jugaba por delante de la defensa (unos 10 metros) y empujaba a los interiores y a los extremos 10-15 metros hacia arriba.
El 5-4-1 de Pekerman, con el mediocentro o un extremo incrustado entre los defensas, hala hacía atrás a los centrocampistas razón por la cual la primera presión se ejerce casi siempre en tercio defensivo y por eso el arquero y los centrales tienen tanto trabajo y se ven en algunos casos muy mal y en otros muy bien. Igual, siempre expuestos. Y una más, si todos echan para atrás pues a Falcao, por efecto dominó como dice Johan Cruyff, también le toca y de nuevo lejos, muy lejos, de donde es bueno, y según Guardiola, el mejor del mundo, del área rival.
Pero sería muy injusto y reduccionista tirarle toda la responsabilidad del malestar táctico de Colombia al sólo movimiento de Carlos Sánchez. La pobre sincronización táctica, según lo visto en Quito, también se debe a los demás componentes del colectivo.
-El punta (Falcao) no ayuda en presión y ni siquiera en colocación para cerrar líneas de pase en la salida de balón desde el fondo del adversario.
-Los extremos (James y Pabón) casi siempre están colgados, es decir casi nunca en línea con los interiores, y dando la espalda al balón, es decir, desatentos, despistados.
-Los interiores (Guarín y Soto) no arriesgan a ir más arriba a presionar o, por lo menos, a retardar la salida rápida y vertical de balón del rival. Esto porque cuando miran hacía atrás y ven al mediocentro entre los defensas y en la cueva entienden que si avanzan, que si achican el espacio a su espalda va a ser grandisimo y si son superados el hueco será tremendo.
-La línea defensiva que no achica, que prefiere quedarse en la cueva, que no arriesga a dar pasos adelante para juntar las líneas y hacer corto al equipo. Quizá por miedo de separarse mucho del portero y ser avergonzados por la velocidad de los delanteros rápidos rivales.
En sintesis, un problema de estructura colectiva muy influenciado por el comportamiento del "corazón" del equipo, el mediocentro o volante central.
Y ni modos de pedir posesión y que el equipo se organice a través del balón (han sido muy pocas las veces que el equipo ha hecho un ataque organizado) porque el mismo Pekerman, dicho por los propios jugadores, les ha pedido menos toque y más juego directo. Es decir, lo que quiere Pekerman es un equipo replegado y contragolpeador, algo que desmiente la idea que nos vendieron que Pekerman era un técnico ofensivo y arriesgado. Más bien lo veo más cobarde que sus antecesores y ante esto los arrodillados no dicen nada. Honestamente, lo del Bolillo era mil veces mejor.
Y la última, qué explicación se puede dar a la lesión de Jackson Martínez si no ha jugado la exigencia mayor que es el partido ante Perú? Quisiera saber cómo manejan las cargas de trabajo, aunque ya me imagino por lo poco que he visto que no es insignificante. Es más, es bueno para Pekerman que no deje ver los entrenamientos.
No creo haya muchos secretos. Creo que su método no es del otro mundo, es más bien tradicionalista (pesas, gimnasio, carrera continua, intermitente aeróbico sin balón, poco integrado…). En fin, nada nuevo por aprender.
Pekerman y su equipo debe continuar su proyecto, tiene todo el crédito, pero debe saber que el descubrimiento de América fue hace más de 500 años, que Colombia se independizó hace 200 años y que aunque haya muchos arrodillados prendiéndole velas hay otros, en los que me incluyo, que somos críticos, eso sí, con respeto, argumentos y fundamento.
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