(8 de junio) Jugada la tercera fecha en las semifinales del Fútbol Colombiano, y dado el resultado que obtuvieron los dirigidos por Fernando ‘El Pecoso’ Castro este sábado en la ciudad de Cali, el responsable del fracaso de Independiente Santa Fe tiene nombre propio. El que contrató a Castro y el mismo técnico.
Lamentablemente y por razones que uno desconoce, pero supone, las culpas de los malos resultados se las quisieron asignar a terceros, encontrando un trompo puchador en quien les escribe. Debo admitir, que cometí un grave error al intentar respaldar un equipo en Bogota. Esta claro que eso no se puede hacer y prometo públicamente no volverlo a hacer.
Es una tontería y acepto que fue una estupidez de mi parte, porque automáticamente aparecieron los miles de hinchas que tiene Millonarios en los micrófonos, en la televisión y en los medios de comunicación independientes a tratar de desprestigiarme a través de esa campaña y de decir que lo que quería era completamente lo contrario.
No he firmado contrato con ningún equipo en Colombia, desde hace 35 años que empecé con mi profesión, no lo haré ahora y tampoco mañana. Y Dejo en claro que no tengo ninguna obligación de hablar bien de ningún equipo de fútbol, ni tampoco de hablar, pues entiendo que mi obligación es hablar de fútbol.
Los hinchas de Millonarios de los diferentes medios en Colombia hicieron creer que la mala campaña de Santa Fe era por la presión y el cuentito de la desestabilización.
Presión tiene aquel que gana el salario mínimo y tiene con que matricular a sus hijos. Presión tiene el que sale por las mañana sin empleo y no sabe a que horas va a regresar y con que, además que lo están esperando bocas para comer y gente para educar. Presión el que tiene una grave enfermedad y no puede ir al médico o puede ir al médico pero es incurable. Esas si son presiones.
Los dirigentes de Santa Fe han tenido cosas buenas este semestre, peor que en este remate de campeonato cosas muy malas, que no han sabido enfrentar una realidad y es que se equivocaron con la contratación de un imperito, de un ‘chambon’ a la dirección técnica. Porque cuando uno tiene una máquina tan poderosa no puede entregársela a un ‘zorrero’…
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