Antena 2
Por: Julián Parra DíazLa feria de San Isidro que se lleva a cabo en este 2012, en la primera plaza del mundo, Las Ventas de Madrid, capital española, está resultando todo un petardo, malos carteles, los toros no embisten y algunos toreros no responden al dejar ir toros destacados sin faenas.
Creo que es parte de la crisis que vive la fiesta brava en el mundo, lo que está ocurriendo en la primera plaza del mundo, Las Ventas de Madrid y es que no pasa nada destacable. A lo sumo la mejor faena hasta el momento la ha realizado el torero francés Sebastián Castella, a la que premiaron con una oreja y no con las dos, por la espada y lo otro de mencionar, la actuación del rejoneador luso-español Diego Ventura, quien hasta lo que va corrido de feria que ya son 18 festejos, obtuvo dos orejas y la única puerta grande de la feria.
Madrid es duro, es difícil, es exigente, sí, pero otra cosa es lo que se ha visto que ha sido muy poco. Ni si quiera una aproximación al triunfo o algo que deje buen sabor y que indique que estamos en el camino indicado.
Este Madrid reune a las casas empresariales más grandes y connotadas del mundo del toro. A los Chopera, a los Matilla y al francés Simón Casas y no pasa nada. Por el contrario reciben las críticas de los aficionados por los carteles tan mal rematados, las ganaderías no funcionan y algunos toreros se quedan sin dar el do de pecho y echar pa ´lante, a medio camino, como lo hacen en los pueblos.
Hoy hablamos de Madrid, porque es la demostrar y es la que fija el derrotero de la fiesta a nivel mundial. No nos podemos dar el lujo de que en Madrid no pase nada. Mientras el futbol cada vez es más espectáculo y los niños ya no se crían con un biberon para el tetero, sino con un balón, los dirigentes, los empresarios de la fiesta brava, creen que mirando para adentro como la avestruz, todo está bien y el abismo no está cerca.
El problema de la fiesta es en las manos de quienes está. Se requieren aires nuevos, renovadores, con gente que cambie el maletín de ejecutivo, por la bata de médico dispuesto a estirpar el cáncer.