Fabián Puerta prendió la ‘chispa’ en Apeldoornc

Lo de Fabian Puerta es excepcional en una de las más duras y exigentes modalidades del ciclismo de velocidad

Por Jairo Chávez Ávila

Cuando al talento se le añade fe, pasión, disciplina, paciencia y persistencia, los sueños pueden convertirse en realidad. Fabián Puerta, conocido cariñosamente en el ambiente deportivo como “chispas” por su espíritu inquieto e irreverente, ha logrado este primer día de marzo de 2018, lo que tantas veces se le había escapado de la manos por distintas situaciones y circunstancias: la camiseta arco iris de campeón mundial del Keirin, una de las más duras y exigentes modalidades del ciclismo de velocidad en pista.

Por cierto, la medalla de oro de Fabian en la rápida pista holandesa de Apeldoorn es la primera que consigue un colombiano en las pruebas de la velocidad. Los seis títulos mundiales alcanzados por nuestro país se habían conseguido en las carreras de medio fondo, iniciadas como la épica victoria de Martín Emilio Cochise Rodríguez en los 4 mil metros Persecución Individual de Varesse (Italia) en 1971. Despues llegaron los grandes momentos de María Luisa Calle, prueba del Scracht en Burdeos (Francia) en 2006; los dos títulos del caleño Edwin Avila en la Carrera a Puntos de Alpeldoorn y Cali en 2011 y 2014 y las dos magistrales victorias de Fernando Gaviria en el Omniun de París 2015 y Londres 2016.

Lo de Fabian Puerta es excepcional. Un pistero nacido del ciclomontañismo que decidió apostarle a la rudeza de la pista, una modalidad del ciclismo que no tiene los altos beneficios mediáticos y económicos de la ruta. Pero su talento natural, su notable condición física y el sabio manejo de su entrenador John Jaime González, labraron esta monumental victoria que hoy celebramos los colombianos.

Dos veces se quedó a las puertas del título, cuando fue derrotado en Cali 2014 por el entonces mejor velocista del mundo, el francés Francois Pervis y el año pasado cuando se vio sorprendido por el malayo Azizulhazni Awang.

En los Mundiales de París 2015, una violenta caída en plena pista cuando fue arrollado por unos competidores que entrenaban para el programa de la velocidad, lo enviaron al hospital, perdiendo la opción de disputar las medallas del Kilómetro y el Keirin, cuando estaba en su mejor estado de forma. En los Juegos de Río 2016, un polémico fallo de los jueces también le arruinaron el sueño olímpico.

Pero tanta adversidad no levantó muro a las ilusiones de Fabian Puerta. Por el contrario, fortalecieron su carácter. Recuerdo cuando, tras el accidente parisino, con el rostro amoratado y su cuerpo momificado por las vendas me dijo: “Esta es la profesión que yo escogí y la que seguiré hasta cuando pierda la pasión por entrenar y la ambición por ganar. Este es un deporte para caerse, aprender de las dificultades y crecer siempre con la seguridad qe el premio te puede llegar en cualquier momento…”.

Y le llegó a Fabian Puerta este 1 de marzo del año de 2018 con tres brillantes momentos: victoria en la primera serie de eliminación, dejando por fuera al malayo Awan. Se quitaba la primera preocupación de encima.

En la segunda ronda de semifinales, dominó la pista, midió adversarios y no permitió la remontada del neozelandes Jordan Mastle. Y la final, ya cerca del sueño arco iris, la relata su técnico John Jaime González: “Era asunto exclusivamente nuestro. Fabián conocía a sus rivales y estaba claro que la rueda a seguir era la del alemán Maximilián Levy, el más experimentado del grupo finalista. Dos holandeses Matthijs Buchli y Harrie Levreysen, lo tenían todo a su favor, mayoría y público. El japonés Kawabata había demostrado una gran condición en las fases previas. Fabian corrió con inteligencia, concentrado, consiente de la gran oportunidad que tenía al frente. Y fue un hit admirable donde exhibió su clase y su sentido del manejo de la carrera y se llevó el oro. Un merecido oro que ya se le había escapado pero que Dios en su justicia le entregó esa medalla de oro en el momento justo”.

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