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Lance Armstrong el deportista más odiado por los norteamericanos

A Lance Armstrong le viene como anillo al dedo aquello de que lo puedes odiar o lo puedes amar, pero lo que puedes nunca es ignorarlo.

El exciclista estadounidense no ha dejado de estar en el ojo de la tormenta desde que a mediados de enero le confesó a su amiga Oprah Winfrey, en un programa de alto rating televisivo en Estados Unidos, que en realidad había ganado los siete Tours de Francia atiborrado de drogas. Casi un mes después, Armstrong no deja de ser noticia y este miércoles, mientras se daba a conocer una encuenta que lo ubicaba como uno de los dos deportistas más odiados del momento, se conocían otros dos hechos que prometen bastante cordel para el folletín novelesco en que se ha convertido la historia de Lance Armstrong. La Agencia Estadounidense Antidopaje (USADA, por sus siglas en inglés) aseguró que el exciclista tejano, de 41 años, está dispuesto a cooperar y prestar declaraciones bajo juramento, y le dio un periodo adicional de dos semanas para testificar. USADA le había dado hasta este miércoles a Armstrong, despojado de sus siete victorias en el Tour francés, para explicar bajo juramento todo el entramaje de dopaje que le ayudó a conseguir sus grandes triunfos, y quienes participaron en él, a cambio de una posible reducción a ocho años de suspensión en las competiciones en vez de la sanción de por vida que tiene ahora. "Nos hemos comunicado con el señor Armstrong y sus representantes, y entendemos que quiere participar en los esfuerzos para limpiar el ciclismo", dijo el presidente de USADA, Travis Tygart, en un comunicado. "Hemos accedido a su petición de darle dos semanas adicionales para ajustar algunos detalles (...)", añadió el funcionario. Durante años Armstrong negó haberse dopado, pero en 2012 fue suspendido de por vida después que la USADA reuniera testimonios convincentes de que él había sido el cabecilla de una "sofisticada conspiración de dopaje a gran escala". Desde que Armstrong le hizo su confesión pública a Winfrey, Tygart viene insistiendo en que el exciclista había mentido ante las cámaras, y pedía que declarara bajo juramento "sobre todos los que estuvieron implicados con él en el desarrollo de este gran engaño". Pero el estadounidense había indicado inicialmente, a través de su abogado Tim Herman, que no podía cumplir con la fecha límite del 6 de febrero, fijada unilateralmente por Tygart. Horas antes, un reporte de la cadena ABC News, citando una fuente no identificada, reveló que agentes federales estadounidenses investigan a Lance Armstrong por posibles hechos delictivos que no fueron tomados en cuenta el año pasado, cuando decidieron suspender una investigación sobre el exciclista. Según la cadena, los oficiales están investigando si Armstrong había obstruido a la justicia y manipulado o intimidado a testigos, cargos distintos de los anteriormente examinados a nivel federal. El procurador estadounidense André Birotte, quien en el 2012 condujo una investigación federal contra el exciclista caído en desgracia, había dicho el martes que no tenía planes de presentar cargos a pesar de las admisiones recientes de dopaje hechas por Armstrong, pero no se descarta definitivamente dicha acción. La investigación que condujo entonces Birotte se centró en el dopaje, el fraude y la conspiración y la negación de Armstrong de tales delitos cuando era el el líder del equipo US Postal, patrocinado por el servicio de correos de Estados Unidos. Pero un día después la fuente de ABC News declaró bajo anonimato que "Birotte no habla por el gobierno federal en su conjunto. Los agentes están investigando activamente a Armstrong por obstrucción, manipulación de testigos e intimidación". El estadounidense enfrenta además otras batallas jurídicas, como la demanda por fraude de su excompañero de equipo Floyd Landis, que perdió su título del giro francés por dopaje. También, la compañía de seguros de Dallas, SCA Promotions, le exige la devolución de los 12 millones de dólares en bonos que le pagó tras ganar sus primeros cinco Tours al hilo. Con todo esto, no fue casual que una encuestra realizada por la revista Forbes calificara a Armstrong como "el deportista más odiado por los norteamericanos", junto a Manti Teó, un jugador universitario de football americano. Armstrong tiene un índice de popularidad del 15% entre la población, según la encuesta. "La entrevista con Oprah lo perjudicó, pareció pomposo, arrogante y sin escrúpulos", dijo Stephen Master, un responsable de la compañía Nielsen que realizó la encuesta, citado por la revista Forbes.
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